domingo, 27 de mayo de 2012

Poesía Bar (27 de mayo de 2012)

Mientras se sienta que se ríe el alma,
sin que los labios rían;
mientras se llore, sin que el llanto acuda
a nublar la pupila;
mientras el corazón y la cabeza
batallando prosigan,
mientras haya esperanzas y recuerdos,
¡habrá poesía!
Gustavo Adolfo Bécquer

¿Qué es la poesía? Es una pregunta que se hacen expertos y legos, sobre la que se ensayan miles de respuestas.
El domingo 27 de mayo, ya caída la tarde, en un bar frente a la plaza de La Bandera, se realizó una nueva edición del Poesía Bar, café literario organizado por el Galpón Cultural Tapiales en la localidad homónima.
Con poco preámbulo, Christian Malattia inició una ronda de lecturas con poemas de su autoría. Entre charlas y cafés, pasaron por el micrófono Victor Ibáñez, Graciela Incostante, Elizabeth Molver, Analia Pagura, Adela Salas y otros autores presentes, leyendo obras propias.
Yo también leí algunos de mis cuentos, pero también aproveché la oportunidad de recitar poemas de Almafuerte, escritor del que se sabe que tiene un monumento en la calle del mismo nombre, y poca cosa más. Hubo lugar para la crítica literaria, la filosofía, el debate de ideas, hasta la tragedia griega, transformando por momentos el bar en un ágora.
¿Qué es poesía? El Poesía Bar es poesía.

sábado, 26 de mayo de 2012

Café Literario Rincón de Letras (26 de mayo de 2012)

Ágil, robusta, llena
De esplendores el alma,
Cruzando aquí los llanos,
Trepando allá montañas,
-¡Al ideal, nos grita, a las alturas!
La adolescente musa americana.
Rafael Obligado

La biblioteca es el punto de encuentro del autor y el lector. Y no es sólo una frase hecha. En la práctica, unos pocos grupos editoriales manejan el mercado, ellos deciden que se publica o no de acuerdo a las necesidades del negocio, siempre a precios de venta nada populares.
Para los autores noveles es casi imposible entrar en ese mercado. Pero también para grandes maestros que la industria editorial ha olvidado, por no ser rentables. En las bibliotecas populares, en forma gratuita, el lector puede conocer a autores nuevos y redescubrir a los consagrados.
Este año, Mario Tenuta, periodista radial y miembro de la Biblioteca Popular Almafuerte, me comentó la posibilidad de hacer en esta institución un espacio destacado para los escritores locales, la gran mayoría desconocidos por el público lector.
También se dio otra oportunidad. La de realizar el Café Literario Rincón de Letras en la sede de esta prestigiosa institución, ubicada en Paraguay 2277, San Justo, y que lleva veinte años trabajando por la cultura. La fecha elegida fue el sábado 26 de mayo.
La cercanía del 25 de mayo, fecha en que se recuerda la revolución de 1810, impuso un comienzo formal al evento, con la presencia de bandera de ceremonia y la entonación del Himno Nacional Argentino por parte de la concurrencia que colmó la sala principal de la biblioteca. Paula Orive Alonso pronunció las palabras de apertura de los anfitriones.
Después vendría un panel compuesto por Carlos Boragno, Carlos Rigel y quien escribe estas palabras, dedicado a repasar a los Escritores Nacionales en la historia argentina, título de significado amplio que permitió exponer y discutir sobre los grandes referentes de las letras argentinas, como Sarmiento, Echeverría, Lugones, pero pasando también por Borges, Sabato, Marechal, Conti y un sinfín de obras y autores que encendieron en más de una oportunidad la polémica y la pasión de los expositores y el público presente.
Durante este evento también se dio comienzo oficial a la muestra permanente de Autores Matanceros que tendrá la Biblioteca, dándole la oportunidad de presentar las obras donadas a Marilaria Estévez, Adela Salas y Raúl Pérez Arias.
Con el micrófono libre, nos leyeron sus obras Alberto Fontana, Nahuel Leyes, Victor Ibáñez y Maribel Cavia. María Angélica Maldonado, fundadora de la biblioteca, cerró el evento agradeciendo a los presentes e invitándonos a los Autores de La Matanza a seguir por ese camino de mutua colaboración.
Finalmente, la Biblioteca cumplió su magna función. Los autores noveles se hicieron escuchar. Los viejos maestros fueron redescubiertos. Y, quisiera creer, que todos logramos ampliar un poco nuestras mentes.

domingo, 13 de mayo de 2012

Homenaje de Almafuerte (13 de mayo de 2012)

Levantarse temprano un domingo cuesta un pequeño esfuerzo a la mayoría de la gente. Y mucho más levantarse temprano para salir a la calle en un frío día otoñal. Yo no soy la excepción. Sin embargo, cuando la convocatoria es para homenajear a uno de los mejores escritores argentinos, y por añadidura, un poeta nacido en La Matanza del siglo XIX, las triviales dificultades quedan de lado.
Este domingo 13 de mayo se cumplieron 158 años del nacimiento de Pedro Bonifacio Palacios. Para honrarlo, el Centro de Estudios Históricos de La Matanza (CEHLaM) inauguró, por la mañana, un monolito frente a la casa que lo habría cobijado en sus primeros años, sobre la calle Villegas, entre Ignacio Arieta y Monseñor Marcon, en la ciudad de San Justo.
Estuvieron presentes el CEHLaM, con su presidente Ángel Recine, Silvia Mielnicki y otros miembros de esta institución abocada al rescate de la historia de nuestros barrios y ciudades. También Alejandro Enrique, historiador de Isidro Casanova y actual subsecretario de cultura comunal. Representantes de la Cámara de Industria y Comercio, del Foto Club y otras instituciones locales.
Tras la parte protocolar, con el descubrimiento del monolito y los discursos de rigor recordando la vida y obra del más renombrado poeta matancero, se presentó el actor Osvaldo Tesser, con un fragmento del unipersonal Almafuerte, más que razones, arrancando calurosos aplausos en una mañana fría.
De ahora en más, quienes transiten en San Justo sabrán que allí vivió un maestro, periodista y escritor de vida ejemplar. Pero no modelo de vetustas formalidades, sino prototipo de lucha y resistencia en el fervor de los ideales. Una placa en el mentando monumento a su natalicio reza una estrofa de su indómito pluma:
Yo renuncio a las glorias mundanales
Por el arduo desierto solitario
Para sembrar también abecedario
Donde mismo se siembran los trigales.

sábado, 12 de mayo de 2012

El tambor de Tacuarí

El sábado 12 de mayo la comunidad paraguaya se reunió en la plaza Gral. de San Justo, en un acto que se repitió en varios lugares de la Argentina y el mundo. Principalmente, reclamaban por los derechos de los emigrantes paraguayos. Pero también hubo lugar para que la música folclórica y la lengua guaraní se manifestaran.
Esto me hizo rememorar una nota que escribí sobre el Tambor de Tacuarí, hace unos años para la revista Los Manzanares de La Flora. A continuación, la transcribo.


“Traigo conmigo la persuasión y la fuerza no pueda dudar que V. S. admita la primera, excusando la efusión de sangre entre hermanos, hijos de un mismo suelo” – Fragmento de un comunicado de Manuel Belgrano a Bernardo de Velazco - noviembre de 1810.

En la escuela nos enseñaron que el 9 de marzo de 1811 las tropas libertadoras dirigidas por Manuel Belgrano cayeron derrotadas frente a las fuerzas realistas comandadas por Manuel Cabañas, en Tacuarí, en Paraguay. En medio de la batalla, un joven tambor, de doce años de edad, perdió la vida mientras golpeaba su instrumento alentando a los porteños a continuar el combate.
Hilando más fino, la campaña de Belgrano al Paraguay fue el resultado de intereses socioeconómicos contrapuestos entre Asunción y Buenos Aires, que llevó a la primera ciudad a no reconocer la autoridad de segunda tras la Revolución de Mayo de 1810. Por entonces, al menos oficialmente, no se hablaba de independencia, sino que se discutía quien debía ejercer la autoridad en nombre de Felipe VII, Rey de España, a la sazón invadida por los ejércitos del Emperador Napoleón I. En los siguientes años, tanto Belgrano como Cabañas serían impulsores de la independencia de Argentina y Paraguay.
La primera mención del Tambor de Tacuarí de la que se tiene constancia se la debemos a Bartolomé Mitre, en su Historia de Belgrano y de la Independencia Argentina, de 1857. Mitre había escuchado a veteranos de la campaña del Paraguay de 1811 contar que un niño de doce años, asistente del Comandante Celestino Vidal, tocaba el tambor dirigiendo el paso de la infantería.
Años más tarde, Rafael Obligado, quien había recorrido el país recogiendo leyendas y tradiciones populares, publicó en 1909 una poesía llamada el Tambor de Tacuarí, de cuyos versos se desprende que quizá el niño había muerto durante el combate.
En 1912, el Consejo Nacional de Educación fijó el 9 de marzo como día de conmemoración del Tambor de Tacuarí, como homenaje a los niños que participaron en la gesta de la independencia argentina.
El 23 de noviembre de 1963 se bautizó a la escuela Nº 71 de Los Manzanares con el nombre de Tambor de Tacuarí, en honor del joven tambor que se había convertido en un símbolo del sacrificio por la patria.
A quienes nacimos algunos años después de aquella imposición de nombre a la escuela nos cuesta una enormidad comprender este simbolismo y homenaje. Un niño, con toda la vida por delante, muerto en medio de una lucha que a todos vistas derivaba de los intereses contrapuestos de Buenos Aires y Asunción, nos resulta tremendamente trágico.
Se podría argumentar que las condiciones sociales a principios del siglo XIX eran diferentes a las nuestras. La milicia significaba a muchos niños y jóvenes una escapatoria a la miseria, sobre todo para los huérfanos, tal como algunos historiadores han afirmado que fue el caso del Tambor de Tacuarí, al que incluso le han dado nombre, Pedro Ríos, oriundo del pueblo correntino de Yaguareté Corá, hoy Concepción.
En tanto, en el siglo XX, la República Argentina sufrió numerosos golpes de estado de 1930 a 1976, y desde diversos ámbitos se alentaban símbolos que acercaran e identificaran a la población con los militares. Tal vez jamás pasó este razonamiento por las cabezas de quienes propusieron el nombre para la escuela Nº 71(*), sin embargo, el Tambor de Tacuarí representaba los ideales de la época, del tipo de sociedad que se preconizaba desde las esferas de poder.
Quizás, y sólo quizás, hoy pugnamos por un tipo de sociedad diferente, una sociedad donde los niños puedan tener infancias plenas, donde se pueda servir a la sociedad construyendo, dando, no dejándonos arrastrar a luchas fratricidas en beneficios de terceros. Como bien dice el Martín Fierro: “Los hermanos sean unidos”. Nunca más una lucha entre hermanos. Nunca más un Tambor de Tacuarí.
Febrero de 2008

(*)Nota: Posteriormente a la publicación de esta nota nos comentaron que la elección de “Tambor de Tacuarí” como nombre para la Escuela nº 71 se debió a que, por su corta edad, se lo consideraba un personaje histórico sin detractores, al contrario de la mayoría de los forjadores más destacados de nuestra historia nacional.

Foto: Mural Escuela Nº 71 Tambor de Tacuarí, Barrio Los Manzanares.

domingo, 6 de mayo de 2012

Feria Libre Itinerante del Oeste (6 de mayo de 2012)

El domingo 6 de mayo pude haber ido hasta a la plaza Paseo de las Artes de Morón como un autor que busca difundir su obra. También pude haber llegado como representante del colectivo de autores matanceros que conformo. En lugar de eso, elegí asistir como un lector, y disfrutar de la fiesta cultural que significó esta Feria Libre Itinerante del Oeste, FLIO, continuidad de las que se realizaron hace un tiempo en el centro cultural El Transformador de Haedo.
En la plaza citada, se armaron las mesas que habrían de contener a las decenas de expositores que arribaron al lugar con su arte a cuestas. Libros, revistas, discos, dibujos, artesanías, además de muestras de arte plástico y fotográfico marcaron la fisonomía de una larga tarde, entre mates y cultura.
Dentro de la transmisión en vivo de FM en Tránsito, pasaron exponentes de grupos culturales, sociales y ambientalistas, planteando diversas formas de arte y temáticas. Por el escenario dieron muestra de sus cualidades narradores orales, poetas y músicos de diferentes géneros.
Algunos conocidos me invitaron a tomar parte de su mesa: Anahí Cao, Victor Cuello, Pedro Chappa, Patricia Verón, Gino Bencivenga, quienes después subirían al escenario para recitar sus obras, acompañados con música en vivo.
Fue una tarde para la contemplación y el deleite. Bueno, también hubo tiempo para difundir lo que hacemos de este lado del oeste, de intercambiar pareceres y conformar nuevas agendas de actividades. La cultura sólo puede crecer en colectivo.

domingo, 22 de abril de 2012

Bibliotecas Populares, la vanguardia del libro

"Coman, duerman, callen, rían, si pueden, y aguarden tranquilos, que, en veinte años más… sus hijos andarán en cuatro pies..."
Domingo Faustino Sarmiento

Los extremos se tocan, dice una máxima de origen incierto. En nuestra sociedad, el libro tiene dos extremos.
Cada año abre sus puertas en la Ciudad de Buenos Aires la Feria Internacional del Libro. Llegar allí representa para el vecino del conurbano dos horas de viaje en tren o colectivo. Luego, hay que abonar el precio de la entrada. Este año es de $26. Cruzando el umbral de las puertas, el visitante se encuentra, primero que nada con los gigantescos stands de los grandes grupos editores. Grupos que privilegian el negocio, que ofrecen mercadería a precios muy altos para el bolsillo promedio. Para ellos, las incoherencias de personajes mediáticos son más importantes que la educación y la apertura intelectual de las sociedades donde habitan. Y si tienen libros que apuestan a estas consignas, son únicamente para quienes puedan pagar un precio excesivo.
En el otro extremo, desperdigas por el conurbano hay decenas de bibliotecas populares. Cerca de la casa de todos hay una. Allí la entrada es libre y gratuita. En algunos casos, piden a quien pueda, y sólo a quien pueda, una contribución de $5 a $10 mensuales para ayudar al funcionamiento de las instituciones. Y a cambio, ofrecen a la comunidad toda sus miles de libros para ser leídos. Las bibliotecas populares son el Faro del conocimiento en nuestras ciudades y barrios, una luz guía para el desarrollo intelectual de nuestras mentes.
Sin embargo, pareciera ser que son faros asentados en terreno frágil. Las bibliotecas populares son iniciativas de particulares que entregan su trabajo y sus sueños a enriquecer la cultura de su pueblo. Personas que hacen esta labor fuera de sus empleos habituales, que muchas veces no disponen de los medios económicos para soportar el mantenimiento edilicio y/o de servicios básicos.
Recuerdo hace unos años leer en medios locales que la Biblioteca Popular Almafuerte de San Justo corría riesgo de cierre por falta de un edificio donde funcionar. Poco después se informaba que había llegado una solución. La municipalidad de La Matanza le había entregado una finca en comodato, y desde entonces, la biblioteca pudo continuar con su normal existencia.
A fines de 2009, la Biblioteca Popular Ornella Martínez de Villa Luzuriaga tuvo que cerrar, debido a que los socios ya no podían hacer frente al pago del alquiler del local donde funcionaba. Afortunadamente, durante 2010, con el aporte de una empresa de transporte, pudo volver a abrir sus puertas en un nuevo domicilio.
Durante 2011, nos enteramos que la Biblioteca Popular Discepolo de Morón corría riesgo de cierre, ya que el dueño del espacio que alquilaban quería vender el terreno para la construcción de una torre de departamentos. Situación similar atravesaba la Biblioteca Popular Amigos de La Tablada, viendo su existir peligrar por el avance de los negocios inmobiliarios. Más contundente fue el caso de la Biblioteca Popular Trabajadores del Yaguané, que cerró definitivamente el año pasado, como consecuencia de los problemas económicos que atravesaba el frigorífico que sustentaba su funcionamiento.
Y ahora, cuando parecía que todo marchaba con normalidad para la Biblioteca Popular Almafuerte, la aparición de un “supuesto” ¿dueño? de la casa donde funciona pone nuevamente en riesgo la continuidad de tan importante institución.
Los extremos se tocan. En un extremo, corren detrás del negocio. En el otro, el negocio pretende correr a los difusores de la cultura. En medio, estamos nosotros. Cerca de tu casa hay una biblioteca popular, infinitos universo de literatura para descubrir. Ellas también necesitan de nosotros, los lectores.

sábado, 14 de abril de 2012

Café Literario Rincón de Letras (13 de abril de 2012)

Hay muchas técnicas para hablar en público. Una de ellas es elegir a alguien entre la muchedumbre, y hablarle a esa sola persona. Yo elijo una silla vacía.
Elijo la silla vacía porque imagino que allí se iba a sentar un cultor de las letras que no pudo venir. Lo imagino tapado de labores en la oficina, la construcción, la quinta o los baños de un hospital. Lo imagino leyendo las gacetillas de prensa del Café Literario Rincón de Letras del viernes 13 de abril publicadas en multitud de medios locales. Lo imagino a él imaginándose que pudo asistir, a pesar de una realidad que le llena de obstáculos el camino.
Allí, en una silla vacía, escuchando la apertura hecha por Carlos Rigel del ciclo 2012, pudo estar un padre o una madre, que entre pañal y pañal sueña mundos fantásticos, soñando que esos mundos también pueden ser un libro, que también puede construirse un público lector.
Allí, en una silla vacía, imagino a un investigador barrial, que pudo haber escuchado al panel del Centro de Estudios Históricos de La Matanza, formado por Carlos Boragno, Darío Cerrato, Alejandro Enrique y Marta Maldonado Nassif, y saber que no está solo en la búsqueda de las raíces barriales, incluso, animarse a dar a conocer su investigación. Pero quizás ni siquiera tenía dos monedas para el colectivo.
Allí, en una silla vacía, pudo estar un inédito e ignoto poeta, escuchando a Marilaria Estévez hablar del Santos Vega, o a los autores que pasaron por el micrófono abierto, Alberto Fontana, Paula Pimental, Víctor Ibáñez, Carmelo Laudani y José Paredero. Me lo imagino allí, esperando a que lo llamemos, para que nos lea su obra, para contarnos sobre lo que hace, superando los temores que le impidieron venir.
Allí, en una silla vacía, imagino a un soñador cansado de luchar, vernos a nosotros, los hacedores del café literario, trabajar con intensidad, con los dientes apretados, para llevar adelante el espacio, para la promoción de las letras y sus autores, por el surgimiento de nuevos espacios. Pero sus sueños hace mucho que cayeron.
Yo elijo hablarle a esa silla vacía, llena de sueños caídos, y decirle: las puertas están abiertas.

domingo, 25 de marzo de 2012

Jornada de Reflexión, Memoria, Verdad y Justicia, del Galpón Cultural Tapiales (25 de marzo de 2012)

Cerca de las 16 hs el cielo parecía que iba a lanzar un nuevo diluvio, pero la gente del Galpón Cultural Tapiales seguía trabajando, instalando equipos de sonido en la plaza de la Bandera, para realizar la Jornada de Reflexión, Memoria, Verdad y Justicia, que habían programado para este domingo 25 de marzo.
Ni siquiera un breve chaparrón los detuvo en las tareas preparativas. Por fortuna, la tormenta siguió su derrotero sin molestarlos, permitiendo el desarrollo de las actividades programadas.
La consigna de la jornada tenía que ver con un nuevo aniversario del golpe de estado del 24 de marzo de 1976 que instaló una sangrienta dictadura militar que calló con la tortura y la muerte muchas voces.
Pero el evento también respondía a la necesidad de los miembros del Galpón de reencontrarse con el público de su barrio, de hacer escuchar sus voces hoy. En el centro de la plaza se exhibieron obras plásticas, mientras por el anfiteatro pasaban las bandas de rock Número Primo, TNT, Ascensor y León Vodo, además de un coro.
Concurrentemente, se realizó una radio abierta donde se narró el itinerario del grupo, sus comienzos en un casi abandonado edificio de la delegación municipal, las múltiples actividades artísticas y culturales que realizaban, y la pérdida del espacio físico tras la decisión del ejecutivo comunal de retirárselos.
A pesar del mal tiempo y los desplantes burocráticos, el Galpón Cultural Tapiales sigue latiendo, sigue alzando su voz, diciendo: “aquí estamos”.

domingo, 18 de marzo de 2012

Día del Artesano (18 de marzo de 2012)

Madera, tela, metal, lana, papel. Son algunas de las materias brutas que en manos de un artesano se transmutan en anillos, cadenas, colgantes, trenzas, carteras, agendas, cajas, vestimentas, y un mundo de objetos a descubrir, objetos cuyas ventas permiten la subsistencia del manual artífice.
El 19 de marzo es el día del Artesano. El Centro de Artesanos de La Matanza se adelantó una jornada y lo celebró el domingo 18, en la plaza de los Héroes Egresados, en el barrio Atalaya.
Agrupados en una feria que recorre el distrito, desde el jueves estaban apostados en aquel paraje de Isidro Casanova, exhibiendo el fruto de su esfuerzo a los transeúntes que iban o volvían de su rutina diaria del trabajo o el mercado.
El domingo, por la tarde, se tomaron un momento para reunirse en torno a la mesa y degustar un almuerzo de camaradería a la sombra de los árboles. Un auténtico picnic al que siguió un brindis y la entrega de diplomas para los artesanos, unos nóveles, otros con décadas de oficio encima.
Hace varios meses que Autores de La Matanza participa en las ferias que organiza este colectivo de artesanos, razón por la cual tuve la suerte de ser parte de esta fiesta. Y, un vez más, aprovecho para decir “gracias por todo”.
Más información sobre El Centro de Artesanos de La Matanza aquí.

domingo, 4 de marzo de 2012

Presentación de libro de Pedro Chappa (4 de marzo de 2012)

Hace algún tiempo que investigo la literatura matancera. Recorriendo el caótico mundo que son las páginas de Internet surgió, entre otros, el nombre de Pedro Chappa, como una referencia en revistas y antologías, y como vecino del barrio El Tambo de Isidro Casanova.
Hace pocas semanas, me enteraba que Pedro Chappa es cuentista y narrador oral, que había nacido en Tres Arroyos, provincia de Buenos Aires, y que el domingo 4 de marzo presentaba su libro Un Violín en Praga y Villegas, editado por Cruz de Mayo, en el Teatro La Cochera, de González Catán.
El día en cuestión, la sala del teatro recibía a los visitantes con una exposición de obras de los artistas plásticos Nancy Sánchez, María Fazio, María Natale, Sergio Condori, Lira Cao Favot, Francisco Lazo Toledo, María Soraire, María Cristina Herrera, Graciela Favot, Omar Mena y Gabriel Orieta.
La apertura y conducción estuvo a cargo de Gino Bencivenga y Omar Cao. Inmediatamente Pedro Chappa subió al escenario y narró en forma oral, de memoria, algunos de los cuentos que conforman su libro.
La música estuvo presente, primero con la actuación en conjunto de Hugo Salerno en recitación, Brenda García en canto y Néstor Kanemann en guitarra. Después llegó el turno del concertista de guitarra Gustavo Zapata, y luego de la cantante Nora Beatriz Bonnet.
Además, leyeron obras de Pedro Chappa y propias Jorge Figuera, María Sueldo Muller, Anahí Cao, Patricia Verón, Tasio Cao Favot y Estela Lanzillota, entre otros.
La Matanza es un partido con dos millones de habitantes. Y una realidad particular. Pedro Chappa me comentó que unos años atrás, junto a Denis Merkel, había realizado una revista llamada Contrando, porque el vecino del conurbano no era de la ciudad, ni del campo, estaba casi de contrabando. En la conversación la referencia surgió por el desconocimiento que tenemos los autores locales los unos de los otros.
Y cuán acertado está. A pesar del gran impulso de los últimos años de Autores Matanceros, apenas hemos podido raspar la superficie de nuestra problemática, apenas conocemos a poetas, narradores y ensayistas que llevan 20, 30 y más años en el ruedo, por no hablar de los que permanecen siempre anónimos.
Pero el domingo fue el día de Pedro Chappa, la presentación de su libro, una celebración con amigos y extraños, con artistas de diferentes disciplinas, un día que la cultura se celebró a si misma.